El dialogo
frecuente entre todos los miembros de la
comunidad educativa es de gran importancia dentro de las habilidades del siglo
XXI. Este dialogo debe ser claro y que permita la participación continua de los
involucrados y que la sirva para tomar decisiones. Conjuntamente la
participación de la comunidad local en la evaluación de las necesidades,
mediante un diálogo con las autoridades públicas y los grupos interesados
dentro de la sociedad, es una primera etapa fundamental para ampliar el acceso
a la educación y para mejorarla. Cuando las comunidades asumen más
responsabilidades en su propio desarrollo aprenden a valorar la función de la
educación, concebida a la vez como un medio para alcanzar determinados
objetivos sociales y como una mejora deseable de la calidad de la vida.
